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El diagnóstico de la discalculia se
realiza a partir de los resultados obtenidos en la exploración
neuropsicológica, en la que además de evaluar las capacidades numéricas y de
cálculo, se evaluan otras funciones cognitivas, como la memoria, la atención,
las capacidades visuoperceptivas y visuoespaciales y las funciones
ejecutivas.
Además, es necesario realizar una evaluación de
la capacidad intelectual global, para ver en qué medida los problemas con el
procesamiento
numérico y el cálculo son específicos o bien pueden ser secundarios a una
baja capacidad intelectual.
Los tests que se utilizan para la exploración
neuropsicológica están baremados, de manera que se comparan las puntuaciones
obtenidas por el niño/a evaluado con las obtenidas por los niños/as de su
misma edad y escolarización. Para diagnosticar la discalculia, el
rendimiento debe estar dos cursos académicos por debajo del esperado.
En España la discalculia es aún un trastorno
desconocido. En muchas ocasiones, las dificultades en el área de las
matemáticas son interpretadas como el producto de un esfuerzo insuficiente,
o simplemente como el resultado de enfrentarse a unos contenidos difíciles.
¿Quién no ha afirmado alguna vez que las matemáticas son difíciles? Hace no
muchos años pasaba algo parecido con la dislexia.
Ante numerosos fracasos y suspensos con las
matemáticas, es recomendable realizar una evaluación neuropsicológica y
determinar el origen de las dificultades. Sólo de esta manera se puede
iniciar la reeducación para superar estas dificultades.
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