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El aprendizaje de las matemáticas es complejo,
como el lenguaje hablado y escrito, ya que implica un alto grado de
abstracción. Así, mediante un procedimiento arbitrario reglado se asignan
una serie de códigos (los números) a diferentes agrupaciones de elementos,
para posteriormente relacionarlos mediante distintas operaciones. Por sus
particularidades, podemos hablar de un lenguaje matemático, que aunque no
tan vital como el del habla, es indispensable en nuestra vida diaria.
El aprendizaje de las matemáticas se basa
inicialmente en la capacidad innata que tenemos para representar las
cantidades (el sentido numérico). Pero posteriormente, al final de la etapa
infantil, se vuelve más dependiente de factores ambientales, como el tipo de
enseñanza, y de factores personales, como las capacidades cognitivas:
memoria, atención, funciones ejecutivas y capacidades intelectuales
generales. De esta manera, una alteración en alguna de estas áreas causa un
retraso en el aprendizaje de las matemáticas.

Por otro lado, si un niño/a tiene
dificultades en el área de las matemáticas, o sencillamente se quiere
mejorar su rendimiento, habrá que trabajar cada una de estas funciones para
facilitar su aprendizaje.
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