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El aprendizaje de las matemáticas se vuelve más
complejo a medida que se avanza en los sucesivos cursos. Ello significa que
si no se asimilan los aprendizajes de un curso, los objetivos del siguiente
difícilmente podrán verse cumplidos.
En este sentido pues, es vital que los nuevos
aprendizajes tengan una base sólida, de lo contrario, no podrán llevarse a
cabo satisfactoriamente.
En algunos casos, las dificultades con las
matemáticas pueden ser suficientemente importantes como para recibir una
atención especializada y personalizada, a través de una reeducación
programada.
¿Cuáles son los signos que nos alertan de la
existencia de un serio problema en el aprendizaje de las matemáticas? En
general cuando hay un desfase evidente con los otros niños/as de su edad, y
en particular:
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Se utilizan los dedos para contar.
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Hay muchas dificultades para contar hacia atrás.
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Es muy difícil hacer cálculos aproximados.
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Cuesta manipular cifras grandes, como los
centenares y los miles.
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Dificultades para saber qué operación hay que
aplicar para resolver un problema.
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Cuesta mucho memorizar las tablas de
multiplicar. Hoy las saben y mañana ya no las recuerdan.
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Hay errores de transcripción, por ejemplo,
escribir números dictados.
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Se suele dedicar mucho tiempo y esfuerzo a
hacer los deberes / tareas de matemáticas, pero sin resultados positivos.
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A medida que transcurre el tiempo, es frecuente
que el niño/a manifieste ansiedad / bloqueo hacia las matemáticas, ya que
hay una sensación de fracaso.
Cuando se dan simultáneamente varios de estos
signos, es recomendable acudir a un profesional especializado para que haga
una valoración y se instaure un programa de reeducación específico.
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